«Es imposible. Es un calor terrible. Yo tenía los dedos de los pies que las uñas me dolían, no podía frenar y arrancar. Es increíble, pero como es para todos igual, para todo lo mismo. No hay queja», manifestó el centrocampista del Atlético de Madrid tras el encuentro.
El partido se disputó en Los Ángeles a las 12 del mediodía, bajo un intenso sol, con temperaturas de más de 30 grados y una humedad del 60%. Unas condiciones meteorológicas que perjudicaron el debut de los de Simeone en cuanto a su resistencia física, además que se vieron muy superados por el rival.
Fuente: 20minutos.es
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