Comentó que la receta elaborada por el cuñado de la víctima sí cumplía con estos requisitos y fue aceptada por el laboratorio. Rodríguez sugirió que el laboratorio debió haber llamado la atención sobre la dosis indicada en la receta.
Rodríguez mostró una receta que al parecer fue la transcrita de la original emitida por su esposa. «No llevó la receta de mi esposa al laboratorio porque esa no es para un preparado magistral. El que firmó esa receta no está condenado», expresó.
«Mi esposa jamás hizo una receta de un preparado magistral. Eso tiene su formalidad. Hay leyes en Paraguay respecto a eso», comentó Ireneo Rodríguez, esposo de la odontóloga Lilia Graciela Espinoza.

Deja una respuesta