Durante diez semanas, el elenco y el equipo técnico soportaron una lluvia artificial torrencial en un antiguo hangar de Palmdale, California, mientras vestían trajes que llegaban a pesar hasta 20 kilos. Según relatan, la experiencia fue tan intensa que los actores evocan esos días como si fueran «recuerdos de Vietnam“.
La situación en el set era caótica. El agua se filtraba por todas partes, llegando incluso a los ojos de los intérpretes, quienes en ocasiones no sabían con exactitud qué estaban haciendo. El desconcierto y la desorientación eran constantes, y que el riesgo de que la situación se convirtiera en una catástrofe terrible era real.
Sin embargo, el resultado final superó las expectativas y la escena pasó a ser uno de los momentos más recordados de la franquicia.
Fuente: Infobae.com
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