Aquel jueves 7 de julio de 2005, a las 8:50, tres bombas explotaron casi simultáneamente en el metro de Londres: la primera detonación ocurrió entre Liverpool Street y Aldgate; la segunda entre King’s Cross y Russell Square, el ataque más letal, con 26 víctimas fatales; y la tercera cerca de Edgware Road, causó la muerte de seis personas.
Los atentados, ejecutados en el corazón del sistema de transporte público de Reino Unido, son recordados como “la peor tragedia terrorista en suelo británico” y, recientemente volvió a generar debate luego del estreno de una serie de Netflix titulada Attack on London: Hunting the 7/7 Bombers, basada en los fatídicos eventos.

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