La investigación, que analizó a 453 perros de entre dos meses y 16 años, muestra cómo los canes interactúan con las pantallas, un fenómeno cada vez más común en hogares paraguayos y del mundo.
El estudio detalla que los perros responden especialmente a estímulos que involucran a otros animales, como ladridos o aullidos, con un 45% reaccionando frecuentemente a estos sonidos. “Los perros más excitables tienden a seguir objetos en movimiento, como si fueran reales, mientras que los más temerosos reaccionan a sonidos no animales, como timbres o cláxones”, explicó Montgomery. Por ejemplo, un perro curioso podría ladrar o buscar detrás de la pantalla al ver a otro can, mientras que uno ansioso podría alertarse ante ruidos cotidianos.
Los expertos advierten, sin embargo, que las pantallas no reemplazan las necesidades básicas de los perros, como el ejercicio físico, el vínculo social o el aseo. “La televisión puede ser un complemento, pero no una solución independiente para el bienestar animal”, afirmó una experta citada en el estudio.
Además, se señala que muchos contenidos diseñados para perros, como los ofrecidos por canales como DOGTV, carecen de suficiente respaldo científico, lo que plantea retos para personalizar estímulos según el temperamento de cada can.
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