El escándalo salió a la luz cuando la forense del oeste de Londres, Fiona Wilcox, intentó verificar las identidades de los británicos repatriados mediante pruebas de ADN con muestras proporcionadas por las familias.
Los errores han obligado a algunas familias a abandonar los planes funerarios después de descubrir que sus ataúdes contenían los restos de pasajeros desconocidos en lugar de sus familiares.
Fuente: Infobae.com
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