La empresa en cuestión busca construir un edificio en la avenida Santísima Trinidad, y ya había recibido el visto bueno del Plan Regulador de la Municipalidad de Asunción. No obstante, en lugar de dar curso a la resolución durante una sesión de la Junta Municipal, Callizo pidió el retorno del expediente a la Comisión de Planificación, alegando la necesidad de evaluar una eventual «compensación urbana» por parte de la firma privada.
La propuesta es un claro intento de “pecheo institucional”, disfrazado de gestión urbana, intentando obligar al sector privado a realizar obras que el propio municipio debe realizar con el impuesto de los contribuyentes.
No es la primera vez que Callizo se ve envuelto en controversias similares: es el mismo concejal que impulsó el cuestionado proyecto de bicisendas mal diseñadas en calles del centro, lo que terminó por matar el movimiento comercial de calle Palma. Además, se manifestó abiertamente en contra de la construcción del Puente Héroes del Chaco.
Este nuevo episodio expone una contradicción en el discurso del concejal, quien promueve iniciativas «verdes» pero recurre a prácticas poco claras para condicionar inversiones privadas.
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