El ladrido no siempre indica amenaza o agresividad: es una forma de comunicación cargada de información emocional.
Entre las causas frecuentes del ladrido se encuentra el miedo. Muchos perros, especialmente aquellos con una socialización inadecuada en su infancia, pueden interpretar determinadas presencias humanas como amenazas. Además, los perros son capaces de identificar a una persona con miedo y ladrarle como advertencia.
No todos los ladridos responden a causas externas. Algunos perros padecen fobias o trastornos de ansiedad que los llevan a reaccionar de forma desproporcionada frente a ciertos estímulos. Estos animales pueden ladrar compulsivamente como una forma de regular su malestar interno.
Fuente: infobae.com

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