Los episodios reiterados de vigilia nocturna se relacionan con trastornos como depresión, ansiedad, uso excesivo de redes sociales, pensamientos negativos o consumo de alcohol. La falta de descanso continuo puede generar al día siguiente irritabilidad, problemas de concentración y confusión mental. Con el tiempo, estas alteraciones también pueden repercutir en la salud física y mental.
La adicción a las redes sociales también figura entre las causas psicológicas relevantes. El hábito de revisar dispositivos electrónicos antes de dormir expone a los usuarios a la luz azul de las pantallas, lo que interfiere en la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
Los pensamientos negativos, tanto sobre el propio sueño como sobre problemas de la vida cotidiana, pueden mantener a las personas en un estado de preocupación que dificulta conciliar y mantener el sueño.
Fuente: Infobae.com

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