Además, el agente del Ministerio público también descartó sospechas sobre Rafael Gibbon, el ciudadano belga que acompañaba al empresario, señalando que sus declaraciones son coherentes y que colaboró plenamente con las autoridades.
Según la denuncia, la esposa afirmó haber contactado a Benoit, pero fue Rafael, el ciudadano belga que lo acompañaba, quien respondió, informándole que habían tenido una discusión y que Wenceslao probablemente ya estaba muerto.
Amado aclaró que Rafael, quien portaba ambos celulares —el suyo y el de Benoit—, se trasladó al Cerro León para participar en la búsqueda del empresario.
El fiscal señaló que, debido a que Rafael es extranjero y tiene dificultades para comunicarse en español, pudo haber habido malentendidos en la conversación con la esposa.
Inclusive, el fiscal subrayó que el ciudadano belga se enfrascó en la búsqueda, pese a su mal estado de salud por la deshidratación.
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