Casco detalló que los explosivos, cada uno con un peso aproximado de un kilogramo, son altamente sensibles a la detonación y poseen un gran poder de explosión.
Según el coronel, estos materiales fueron adquiridos en el mercado negro y son frecuentemente utilizados en canteras.
La caleta, que data aproximadamente de 2020 y mostraba acumulación de agua, se atribuye al extinto grupo criminal “Ejército del Mariscal López”.
A pesar de las condiciones, señaló que los explosivos permanecen funcionales debido a su resistencia.
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