“Un niño saludable es un capital humano que hará crecer al país”, afirmó, destacando los múltiples beneficios para los infantes.
Ortigoza señaló que estudios demuestran que los niños amamantados, incluso por más de dos años, presentan un coeficiente intelectual (IQ) superior en comparación con aquellos alimentados con fórmulas infantiles.
La especialista recomendó amamantar a los niños durante al menos dos años, “siempre que mamá y bebé lo deseen”.
Apoyo sostenible a las madres lactantes
“La mujer debe sentirse apoyada a través de políticas públicas, como permisos de maternidad, salas de lactancia y extracción, que están establecidos en el marco jurídico, pero hay que hacerlos cumplir”, afirmó.
Ortigoza subrayó que muchas mujeres enfrentan estrés al intentar conciliar el trabajo con la crianza, señalando que “la mujer también tiene que pedir” estos derechos.
Instó a todas las instituciones a garantizar el cumplimiento de los permisos de maternidad y la inamovilidad laboral, para que las madres puedan criar a sus hijos de la mejor manera sin comprometer su estabilidad profesional.
Impacto a largo plazo de la lactancia
“Entre los niños que recibieron leche materna solo por seis meses y aquellos que la recibieron por dos años o más, la diferencia es muy notable”, afirmó.
Según Ortigoza, los niños amamantados por períodos prolongados presentan menos episodios de enfermedades como infecciones, diarreas y otitis, además de fortalecer el vínculo emocional con sus madres.
La especialista también señaló que está demostrado que los adultos que fueron amamantados de niños desarrollan mayor resiliencia, lo que les permite enfrentar las adversidades de la vida con mayor facilidad.
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