«Creo que hay que ser conscientes como sociedad que cuando se va a interrumpir un servicio tan importante como la educación, tiene que venir avalado de situaciones que ameriten y que sean mayores al daño que se va a causar, y eso no veo en este caso», argumentó Ramírez.
A su criterio, los líderes del sector deben establecer “una modalidad distinta en tiempos donde se trabaja de manera diferente”, alegando que una gran cantidad de docentes “estarían contentos de ir a trabajar”, pero deben acoplarse a la medida de protesta.
Desacuerdo en el reajuste salarial
Según el ministro, el principal obstáculo para llegar a un acuerdo con el gremio docente, tiene que que ver con la cuestión salarial.
“La inflación es de 3,6%. Hay un sistema de como el BCP determina y sobre eso nos basamos, no podemos inventar un modelo nuevo”, sostuvo el ministro.
Finalmente, Ramírez enfatizó que continuarán buscando llegar a un consenso con el sector.
“Es una medida que genera un daño y una perdida irreparable en los niños, hay 1 millón 500 mil niños que no van a comer, hay una serie de daños que se producen, no es una cuestión de Ramírez, ni contra un gremio, se trata de simplemente decir; busquemos lo mejor para la educación, esta no es una medida saludable para la educación», sentenció.
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