Este reactor, parte del programa internacional Artemis, busca proporcionar energía estable a futuras bases lunares y preparar el terreno para misiones a Marte.
Duffy, también secretario de Transporte, destacó que el aumento de potencia respecto a los diseños previos de 40 kilovatios es crucial para enfrentar las extremas condiciones lunares, como temperaturas de -200 °C y la ausencia de atmósfera.
Sin embargo, advirtió sobre la posibilidad de que el primer país en instalar un reactor declare zonas de exclusión, lo que podría limitar el acceso de otros, incluyendo a EE.UU., en una creciente competencia con China y Rusia, que también planean reactores lunares.
El proyecto enfrenta desafíos técnicos, como la necesidad de sistemas herméticos y refrigeración avanzada, y riesgos asociados al lanzamiento, por lo que el reactor será enviado en estado «desactivado».
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