La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, afirmó que el país está preparado para “usar todo su poder” para llevar ante la justicia a los responsables del narcotráfico, señalando al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela como un “cartel del narcotráfico” y no un gobierno legítimo.
La operación, que incluye los buques USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, así como el Grupo Anfibio Iwo Jima y la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines, busca enviar una señal de fuerza a los carteles, particularmente al Cartel de los Soles, vinculado al gobierno venezolano. Sin embargo, algunos funcionarios del Pentágono han expresado dudas sobre la capacidad de los marines para interceptar alijos de drogas, ya que estas tareas suelen recaer en la Guardia Costera.
Francia también se sumó a la ofensiva internacional, enviando más buques a Guadalupe para proteger sus territorios de ultramar, que sirven como puntos de tránsito de drogas hacia Europa. La operación, que se extenderá por varios meses, combina vigilancia, interdicción y una demostración de fuerza en un contexto de creciente tensión diplomática y militar en el Caribe.
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