Según Heisecke, este escenario responde a la reducción en la mano de obra, específicamente en lo que se refiere al sector público.
Además, mencionó que el Gobierno adeuda una gran cantidad de dinero a las empresas privadas de la construcción. «Hay algunas firmas que no están bien y necesitan el oxígeno financiero para seguir subsistiendo», reveló Heisecke.
«Yo le llamo un callejón sin salida. El Gobierno de alguna forma empuja a la construcción e infraestructura, pero también tenemos un tope, déficit fiscal que imposibilita en los pagos honrar las deudas con las empresas constructoras. Estamos en una situación bastante complicada», sentenció.
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