Dormir entre 7 y 8 horas por día no es un lujo, tampoco un capricho: se trata de una necesidad fundamental para la salud física y mental. El sueño no solo permite que el cuerpo y la mente funcionen como una unidad, sino que cumple un rol esencial en la prevención de diversas enfermedades.
Diversos estudios científicos, entre ellos los realizados y publicados por la American Heart Association, indican que dormir entre 7 y 8 horas diarias reduce en un 20% el riesgo de padecer accidentes cerebrovasculares e infartos agudos de miocardio.
Mantener buenos hábitos de sueño contribuye a disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo que reduce la probabilidad de desarrollar hipertensión sostenida.
Fuente: Infobae.com

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