Su liberación a principios de este año fue posible gracias a una ley argentina de 2016 (aprobada en medio de la creciente presión pública y la defensa de los grupos de protección animal) que ordena el cierre de los zoológicos del país, su transformación en ecoparques y el traslado de los animales exóticos a santuarios o centros de rescate.
El equipo que viajó con Kenya a Brasil cuenta que llegó al santuario barritando, como si hiciera una entrada triunfal que marcaba el fin de 136 años de cautiverio de elefantes en el segundo país más grande de América Latina.
Fuente: nationalgeographicla.com

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