El Estado paraguayo recaudó más de USD 188 millones con la licitación de la tecnología 4G en 2015 y 2017. A ello se sumaron las inversiones sociales de Tigo, Claro y Personal, que incluyeron la instalación de telecentros en escuelas, acceso gratuito a internet en espacios públicos y aportes a la Policía Nacional, por un valor adicional de USD 18 millones. En total, el país recibió más de USD 200 millones por la concesión de las bandas 4G.
Ahora, con una tecnología más avanzada, el retroceso es evidente: apenas se recaudarían poco más de USD 4 millones. La baja cifra responde, en gran medida, a la ausencia de los dos principales operadores del mercado, que reclaman una revisión a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), pero cuyo pedido sigue sin avanzar.
A esto se suma que las frecuencias de 3.300 a 3.700 MHz —consideradas las óptimas para el funcionamiento del 5G— quedarán en manos de Claro y Nubicom. Esta última es prácticamente desconocida en el mercado nacional y apenas figura como una “pequeña operadora” en la provincia argentina de Salta, con menos de 100.000 usuarios, pese a que el Pliego de Bases y Condiciones de la Conatel exigía superar esa cifra.
Según datos a los que accedió Ñanduti, Tigo y Personal podrían reducir sus inversiones en el país ante este escenario. Ambas, principales operadoras móviles de Paraguay, cuestionan el cambio de reglas en la licitación, lo que las llevó a quedar fuera del proceso.
Mientras tanto, la Conatel sigue adelante con el proceso sin dar explicaciones, y hasta el momento el único en pedir informes fue el senador Rafael Filizzola.

Deja una respuesta