La demanda se dirige contra la influencer estadounidense Candace Owens, quien aseguró públicamente que Brigitte nació como Jean-Michel Trogneux. El equipo legal adelantó que las evidencias podrían incluir imágenes de la primera dama embarazada y testimonios de expertos.
“Brigitte está firmemente decidida a hacer lo que sea necesario para dejar las cosas claras”, subrayó Clare, admitiendo que el proceso obligará a ventilar aspectos íntimos de la vida familiar.
Los rumores sobre la identidad de Brigitte Macron se remontan a 2021, cuando una periodista francesa difundió teorías similares en un canal local. Aunque Brigitte inició entonces acciones legales, la justicia francesa falló en instancias superiores a favor de las acusadas, alegando que actuaron “de buena fe”.
En Estados Unidos, los Macron enfrentan un reto mayor: demostrar la mala intención de Owens, un requisito indispensable para sostener un caso de difamación contra una figura pública. Además, la defensa de la influencer cuestiona la jurisdicción del proceso, abierto en Delaware, mientras ella reside en Tennessee.
El desenlace judicial podría sentar un precedente internacional en torno a los límites de la libertad de expresión frente a las campañas de desinformación.
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