El estudio se centró en un grupo de perros denominados Gifted Word Learner (GWL), una categoría que los científicos emplean para referirse a animales con una aptitud excepcional para aprender nombres de objetos.
El experimento se llevó a cabo en los hogares de los perros participantes, en un entorno cotidiano y sin entrenamiento intensivo. Durante la primera fase, los dueños familiarizaron a sus mascotas con los nombres de dos grupos funcionales de juguetes: unos para tirar y otros para buscar.
Utilizaron las palabras “tirar” y “buscar” mientras jugaban con los perros, aunque los objetos no compartían características físicas.
En una segunda etapa, introdujeron nuevos juguetes en ambas categorías, pero esta vez los dueños no emplearon las palabras “tirar” ni “buscar”. A pesar de ello, los perros aplicaron las etiquetas funcionales aprendidas previamente a los nuevos objetos, basándose únicamente en la experiencia de juego.
En la prueba final, los perros demostraron que podían identificar los juguetes adecuados para cada tipo de juego, aunque nunca hubieran escuchado sus nombres.
Fuente: Infobae.com

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