El vínculo afectivo entre los perros y sus cuidadores se asemeja, en muchos aspectos, al que desarrollan los bebés humanos con sus padres.
La memoria canina desempeña un papel fundamental en la reacción de los perros ante el regreso de sus dueños. Aunque su memoria a corto plazo es limitada, la memoria a largo plazo y la asociativa resultan notables.
Los perros son capaces de recordar relaciones entre estímulos aparentemente no relacionados, como asociar el olor de su cuidador con momentos de juego o caricias. Además, poseen una forma de memoria episódica, que les permite evocar experiencias concretas, como el lugar donde encontraron una golosina.
Fuente: Infobae.com

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