Durante su intervención, el comandante Benítez explicó que el despliegue de seguridad respondió a informaciones recibidas previamente sobre posibles amenazas contra personas, autoridades y edificios públicos, las cuales fueron colectadas a través de redes sociales. Según detalló, circulaban expresiones con términos como “quemar”, “matar”, “molotov”, “ametrallar” y “atropellar”, que generaron preocupación por una posible escalada de violencia. La Policía Nacional movilizó a unos 3.000 agentes distribuidos en distintas áreas del operativo.
Benítez señaló que la primera línea estuvo integrada por personal masculino y femenino y que, a pesar de algunos forcejeos, no se registraron desobediencias a las directrices impartidas. Afirmó además que al cierre de la jornada se registaron únicamente lesiones leves.
El comandante también reconoció el incidente en el que una mujer y su hija fueron atropelladas por una patrulla, señalando que los agentes involucrados están bajo sumario administrativo. Aclaró que se trató de una situación aislada, y aseguró que personal con mayor experiencia estuvo al frente de los procedimientos durante toda la jornada.
Por su parte, el ministro Enrique Riera defendió el actuar policial argumentando que la decisión de reforzar la seguridad estuvo basada en la peligrosidad del contenido detectado en redes sociales, incluyendo amenazas y la eventual participación de figuras radicalizadas. Indicó que la intención fue marcar límites sin recurrir a la violencia y que, al finalizar la movilización, se dio participación al Ministerio Público para avanzar con la investigación y determinar si los mensajes difundidos configuran hechos punibles.

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