La iniciativa “Paraguay se casa”, impulsada por el Registro Civil y la oficina de la primera dama Leticia Ocampos, reunió a cientos de familias en un acto que simboliza la fe en el amor y la familia, al tiempo que garantiza derechos legales esenciales para los recién casados.
El evento, que incluyó espectáculos artísticos y bendiciones de curas católicos y protestantes, fue el clímax de una campaña que ya había registrado bodas masivas en otras regiones del país.
Una semana antes, 120 parejas se unieron en Ciudad del Este, y en el departamento de Boquerón se celebró por primera vez un matrimonio gratuito para comunidades originarias, marcando un hito en la inclusión de pueblos indígenas.
Al finalizar la ceremonia, las parejas recibieron sus libretas de matrimonio y algunos regalos donados, listos para disfrutar de fiestas familiares.
Maxi Ayala, director general del Registro del Estado Civil, celebró el éxito de la jornada: “La cantidad de inscritos que tenemos en esta campaña demuestra que el Paraguay sí cree en el amor, sí cree en la familia y sí cree en la formalización del matrimonio”.
La campaña, financiada por el Estado y sin mayores costos presupuestarios gracias a donaciones de la sociedad civil –que incluyeron maquillaje, peluquería y electrodomésticos–, priorizó a parejas en situación de vulnerabilidad con largos periodos de convivencia. Casi la mitad de los participantes llegó con sus hijos.
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