La ceremonia central se llevó a cabo en el Panteón Liberal del Cementerio de la Recoleta, donde se rindió homenaje a los protagonistas de aquella revuelta. Aunque el movimiento fue sofocado en su momento, para el PLRA representa un hito fundacional en su historia y en la construcción de su identidad política.
En medio de un contexto marcado por disputas internas y desafíos electorales, los principales dirigentes del partido subrayaron la importancia de mantener vivo el espíritu de los revolucionarios de 1891. Reafirmaron que los ideales de libertad y justicia que impulsaron aquella insurrección siguen vigentes en la actualidad y deben guiar las decisiones del partido de cara al futuro.

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