Sociólogo Carlos Peris advierte sobre el avance del crimen en Paraguay y su impacto en la sociedad

Durante su participación en los estudios de Ñandutí, Peris explicó que la violencia, moldeada por la represión, el autoritarismo y la hegemonía de un partido dominante a lo largo del siglo XX, junto a la persistente debilidad institucional, ha dejado un «sedimento» que comenzó a manifestarse en los márgenes de la sociedad tras la democratización del país. «El avance del crimen organizado evidencia esta fragilidad», afirmó el experto, y alertó que «los márgenes ya están llegando al centro» de la sociedad, representando un desafío directo al control estatal en un contexto de creciente inseguridad.

Democratización del crimen desafía al Estado

Peris profundizó en el concepto de la «democratización del crimen», señalando que este fenómeno trasciende «límites de clase social y geográficos», afectando a todos los estamentos sociales con impactos diferenciados. En la periferia, el crimen se manifiesta de forma «cruda», mientras que en el centro adopta «otras modalidades» más sofisticadas. El sociólogo subrayó que esta expansión pone en evidencia una «debilidad estatal» estructural. 

Sin embargo, matizó su análisis al afirmar que no considera a la policía incapaz de combatir el crimen, sino que «no tiene la capacidad de estar en el mismo nivel» que las redes delictivas, utilizando la metáfora de un «juego de tenis» desequilibrado para ilustrar la disparidad de recursos y estrategias entre ambas partes.

Alarma por el nexo entre narcotráfico, barras bravas y punteros políticos

En un segmento que abordó específicamente la narcocultura, Peris expresó su preocupación por el «creciente vínculo entre el narcotráfico, las barras bravas y los punteros políticos», un tema que calificó como alarmante y que refleja la profundidad de la crisis de seguridad en el país. 

El sociólogo destacó que esta conexión no solo agrava la penetración del crimen organizado, sino que también compromete la integridad de la esfera política, sugiriendo una infiltración que podría erosionar aún más las instituciones democráticas. El análisis, subrayó la urgencia de abordar este triángulo de influencia que amenaza la estabilidad social.

 


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