Monseñor García llama a no ser indiferentes con los más humildes durante misa de Caacupé

«Nos sentimos que somos una sola familia, tenemos un solo padre y ya no hay divisiones, no hay separaciones, porque eso es lo que nos da la fe, una familia. Nos da un padre que es Dios, nos da una madre que es la Virgen, nos da unos hermanos con los cuales compartimos la historia, ya no son aquellos o estos, los de arriba o los de abajo, los pobres o los ricos, son mis hermanos», expresó el monseñor Eduardo García, obispo de la diócesis de San Justo, Argentina, durante su homilía en la misa central de Caacupé.

«La pobreza no es una cuestión social, ni de estadísticas, para nosotros los cristianos es una cuestión familiar. Porque los pobres son nuestros hermanos, somos nosotros», citó al Papa León XIV.

Continuó diciendo: Venimos de las Barriadas Matanceras, que es un pueblo pobre, con mucha pobreza, pobreza de trabajo, pobreza económica, pobreza también por el flagelo de la droga que nos va tocando los más chicos y los más jóvenes y va quebrando las familias y va rompiendo el futuro y la esperanza y por eso como pobres venimos a pedir».

«Los pobres somos nosotros y nos tiene que preocupar y doler en el bolsillo y en el corazón la pobreza y el sufrimiento de los hermanos como cuestión propia, porque es nuestro deber, nuestra responsabilidad que ningún hermano sufra y eso lo vivimos y podemos decir con alegría que estos 200 peregrinos son parte de una gran comunidad organizada que le pone el pecho a la vida y ha hecho una gran familia en la cual sienten que la pobreza, el dolor, la enfermedad, la vejez y la droga son una cuestión familiar, una cuestión de familia.
Venimos a dar gracias por muchas cosas», concluyó.


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