Valenzuela reflexionó sobre la pregunta de los ángeles a las mujeres en el sepulcro: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?”, cuestionando un mundo de apuro, ruido y superficialidades donde se perdió la capacidad de contemplar y escuchar “el silencio donde Dios nos habla”. “Nuestra cultura actual promueve mucho el individualismo, yo, yo y yo, y el relativismo, da igual, da igual, da igual”, reprochó.
Alertó que ganan terreno la violencia, ataques contra la vida y la familia, y el desprecio por valores humanos y cristianos, apoderándose el miedo y la tristeza. “Tanta gente desesperada de un lado para otro. Estamos pasando por una noche oscura”, prosiguió, recordando que vio niños disfrazados de monstruos por Halloween. “Nosotros tenemos Halloween todos los días. Tenemos los Halloween que pululan por nuestras calles… no tienen máscaras de Drácula, a rostro vivo… son armas de verdad, cuchillos, machetillos, pistolas, ametralladoras, bombas… infunden el terror y el miedo. A eso se llama la noche oscura de nuestra sociedad”, lamentó.
El obispo instó a abrir los ojos hacia los vivos: “¿Cuántas veces buscamos la vida entre las cosas muertas?… Jesús está vivo, está con nosotros. No vayamos a los numerosos sepulcros que hoy te prometen dinero, poder, privilegio, placeres y luego no te da nada… Jesús, sin embargo, está vivo”.
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