Fabrica instalada en zona residencial de PJC funciona gracias a padrinazgo político, denuncian

Los vecinos de la zona conocida como “Che Jazmín” de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay, afirman que ya agotaron todas las instancias sin tener respuestas a sus denuncias, con respecto a la instalación de la fábrica Preformax Paraguay, que genera ruidos y vibraciones causando daños a las viviendas y afectando la calidad de vida en la zona.

Ante la falta de respuesta de las autoridades locales, los integrantes de la Comisión Vecinal “Che Jazmín”, reconocida por la Municipalidad y la Gobernación, decidieron trasladarse hasta Asunción para visibilizar su reclamo y exigir soluciones ante lo que califican como una “injusticia sostenida”.

Los documentos presentados por los denunciantes confirman que la planta de Preformax, dedicada a la producción de preformas plásticas, está ubicada en una “zona residencial”, según el Plan de Ordenamiento Territorial de 2010. Un informe de 2023, firmado por la jefa de Inspectoría General Municipal, Nancy Arce Delgado, insta incluso al reordenamiento del área “con carácter urgente”.

Instalada desde 2014, la fábrica ha continuado expandiéndose pese a las quejas vecinales y sin acatar las normativas municipales, en medio de la inacción de las autoridades locales, afirman los pobladores.

Respaldo político y contrasentido

El propietario de la empresa, Domingo Kennedy, contaría con el apoyo del exgobernador Pedro González Ramírez, figura de gran influencia política en Amambay, y de su esposa, la concejal liberal María Lourdes Amarilla. En videos difundidos, González asegura que la planta posee “licencia de impacto ambiental del Mades”, a pesar de estar emplazada en una zona residencial, lo que constituye una evidente contradicción.

A su vez, la concejal Amarilla aparece en grabaciones promocionando la construcción de la fábrica, pese a que su instalación infringiría ordenanzas municipales que ella misma debe fiscalizar desde la Junta Municipal.

Análisis sismográfico

A las denuncias se suma un estudio sísmico elaborado por el geólogo Celso Velázquez, que confirma la existencia de movimientos de suelo y niveles de ruido muy por encima de los límites permitidos.

“Durante la medición se observaron fisuras y rajaduras en las estructuras de varias viviendas”, señala el informe técnico, que refuerza los reclamos de los vecinos sobre los efectos nocivos de la planta industrial.


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