Cambia las papas fritas por pororó: Es un cereal integral, por lo que están repletas de fibra que alimenta las bacterias beneficiosas de tu intestino; además, son más ligeras y mucho menos procesadas que una bolsa de papas fritas.
Cambia los dulces por fruta deshidratada: Si te encantan los dulces, este cambio puede ser difícil, pero los albaricoques secos, las pasas o los dátiles pueden satisfacer tu antojo y, al mismo tiempo, aportar fibra, vitaminas y azúcares naturales que tu intestino y tus niveles de energía agradecerán.
Añade lentejas o garbanzos a tus comidas: Las legumbres están llenas de fibra prebiótica, que alimenta a la microbiota intestinal, y pueden aumentar el volumen de tu plato, permitiéndote comer más cantidad, además de añadir textura y proteína vegetal.
Cambia los frutos secos con sabor por los naturales: Los frutos secos con sabor suelen estar cargados de sal y azúcar, mientras que los naturales te aportan grasas saludables y fibra sin aditivos que tu intestino podría evitar.
Cambia el helado por frutos rojos congelados: Los frutos rojos congelados aportan dulzor natural, antioxidantes y cultivos vivos que pueden ayudar a que tu microbiota intestinal se mantenga sana.
Fuente: bbc.com

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