Entre Luque, San Bernardino y Nueva Colombia, se proyecta el desarrollo inmobiliario Aldera Resort Life, un barrio cerrado de 1.600 hectáreas considerado como una “ciudad nueva”, pero que a su vez trae consigo una importante deforestación sobre el tramo Ecovía, más conocido como la ruta Luque-Sanber.
La urbanización se erige en una zona protegida del lago Ypacaraí y está a cargo del Grupo Agri Terra, un conglomerado empresarial internacional con sede en Alemania y Paraguay.
Si bien el proyecto en sí no está terminado, incluso desde mayo de este año terminaron los anuncios sobre las ventas de los terrenos en las redes sociales; sí se observa importante tala de árboles en el lugar, denunciada por pobladores a Ñandutí. Un equipo periodístico realizó un recorrido por la zona y efectivamente se puede observar una marcada deforestación en la zona protegida.
Revisamos también los registros digitales de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) y el último trámite del “Barrio Cerrado Aldera Resort”, data de 2023, pero no figuran los detalles ni las medidas de mitigación, atendiendo que se trata de una zona protegida. El proponente y representante del proyecto es el señor Carsten Dirk Pfau.
Lo que dice la ley
La Ley N° 294 sobre Evaluación de Impacto Ambiental exige detallar “toda modificación del medio ambiente provocada por obras o actividades humanas que tengan, como consecuencia positiva o negativa, directa o indirecta, afectar la vida en general, la biodiversidad, la calidad o una cantidad significativa de los recursos naturales o ambientales y su aprovechamiento, el bienestar, la salud, la seguridad personal, los hábitos y costumbres, el patrimonio cultural o los medios de vida legítimos”.
Establece además que el Plan de Gestión Ambiental debe incluir “la descripción de las medidas protectoras, correctoras o de mitigación de impactos negativos que se prevén en el proyecto; de las compensaciones e indemnizaciones previstas; de los métodos e instrumentos de vigilancia, monitoreo y control que se utilizarán, así como las demás previsiones que se agreguen en las reglamentaciones”.
Por su parte, la ley n.º 5256 declara como “Área Silvestre Protegida a una superficie de alrededor de 36.000 comprendida por el espejo de agua Lago Ypacaraí y el sistema de humedales que lo acompaña, bajo la categoría de manejo Reserva de Recursos Manejados”.
Anunciaron hasta pista de aterrizaje
El proyecto que según lo que se observa se encuentra estancado, se perfilaba como una propuesta residencial de alto nivel, donde anunciaron la incorporación de infraestructura y servicios exclusivos. Entre los atractivos del anuncio del proyecto destacaba una pista de aterrizaje privada con oficina de migraciones, un campo de golf de 27 hoyos, establos, canchas deportivas y un helipuerto, además de otras instalaciones orientadas al bienestar y la recreación. Se adelantó la construcción de más de 300 viviendas, con precios a partir de US$ 169.000.

Según la publicidad del proyecto, las primeras viviendas ya se tenía que entregar este año, pero tal cosa no ocurre.
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