Ferreira indicó que varios países comenzaron a diversificar las reservas de sus bancos centrales, reduciendo su exposición al dólar mediante la venta de activos denominados en esa moneda y optando por alternativas como el oro, el euro y las criptomonedas. Esta menor demanda global de dólares, sostuvo, es uno de los principales factores que explican la caída de la divisa estadounidense, que se registra en promedio en torno al 10% a nivel mundial.
En cuanto a la evolución del tipo de cambio en los próximos meses, el economista afirmó que el comportamiento responde a un patrón estacional. Explicó que el primer semestre del año suele concentrar un mayor ingreso de dólares por exportaciones, lo que genera una tendencia estable o incluso a la baja, mientras que el segundo semestre está marcado por una mayor demanda de divisas por parte de los importadores, lo que históricamente presiona al alza al dólar.
De cara a 2026, Ferreira anticipó un escenario favorable en los primeros meses del año, impulsado por una muy buena safra agrícola a partir de enero, que permitirá un importante ingreso de divisas. A ello se suma el buen momento del sector cárnico, que registra alta demanda internacional y precios estables, factores que también contribuirán a un mayor flujo de dólares.
Según el análisis del economista, este contexto permitiría que durante el primer semestre el dólar se mantenga contenido, mientras que hacia la segunda mitad del año podrían registrarse presiones alcistas, como ocurre habitualmente.
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