En su mensaje, el religioso reconoció los fallos y la falta de coherencia dentro de la Iglesia, expresó dolor por el daño causado, especialmente a los más débiles y vulnerables, y pidió perdón ante la Virgen de Caacupé.
Asimismo, instó a continuar el camino junto al pueblo, desde la justicia, la integridad y la sanación, destacando que la memoria de los 100 años debe ser asumida no con nostalgia, sino como un ejercicio de esperanza.
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