Ferreira afirmó que la confirmación del grado de inversión por parte de más de una calificadora elimina las dudas que aún podían persistir sobre la solidez macroeconómica del país. “Con un grado de inversión ya era importante, pero era insuficiente. Con la mejora recibida ya no quedan dudas de que Paraguay es grado de inversión”, expresó.
Explicó que este reconocimiento es determinante para el ingreso de capitales internacionales, ya que “la regla que manejan la mayoría de los fondos de inversión es que por lo menos dos calificadoras deben darte el grado de inversión”. En ese marco, señaló que Paraguay pasa a integrar un grupo reducido de economías que concentran la mayor parte de la inversión extranjera directa a nivel global.
Según el analista, el interés de los fondos internacionales se basa principalmente en la rentabilidad y la diversificación. “Los fondos de inversión buscan dos cosas: rentabilidad y diversificación. Ahí es donde podemos ser muy beneficiados”, sostuvo. Añadió que, debido al tamaño de la economía paraguaya, el impacto podría ser significativo incluso con una participación limitada de esos capitales: “Como somos una economía pequeña, con que venga el 1% de los fondos a nuestro país significaría un enorme impacto”.
Ferreira consideró que este escenario podría facilitar el acceso al financiamiento externo para el sector privado y permitir que empresas locales se vinculen con los mercados internacionales. “Lo que vamos a ver en los próximos meses y años es que empresas paraguayas alcancen el grado de inversión y se conecten con los grandes capitales del mundo”, afirmó.
En relación con el crecimiento económico, el analista señaló que el nuevo contexto podría consolidar un mayor ritmo de expansión. “El crecimiento del 6% probablemente sea el crecimiento normal de Paraguay a partir de esta noticia”, indicó, aunque aclaró que ello dependerá de la continuidad de políticas económicas previsibles.
Finalmente, Ferreira destacó que la credibilidad alcanzada es el resultado de un proceso de largo plazo basado en el consenso en torno a la disciplina fiscal, el orden macroeconómico y la independencia del Banco Central del Paraguay. “Hoy en día ya nadie pone en dudas que Paraguay es responsable en lo fiscal y que apuesta a políticas serias en lo económico”, manifestó, y remarcó la necesidad de que el BCP mantenga su rol de preservar la estabilidad monetaria y financiera.
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