Este tubérculo, habitual en la dieta cotidiana, destaca por su valor nutricional y versatilidad en la cocina. De acuerdo con la dietista Anna Taylor y el equipo especializado de Cleveland Clinic, las zanahorias favorecen la salud visual gracias al contenido de alfacaroteno y betacaroteno, carotenoides antioxidantes que ayudan a reducir el riesgo de degeneración macular y cataratas.
Taylor explicó que el betacaroteno presente en las zanahorias contribuye a la producción de rodopsina, un compuesto que previene la ceguera nocturna al favorecer la visión en condiciones de poca luz.
Respecto a la salud cardiovascular, los compuestos fenólicos de las zanahorias pueden colaborar en el mantenimiento de niveles adecuados de colesterol, aspecto relevante para prevenir enfermedades cardíacas. Además, la fibra que contiene este vegetal ayuda a regular el azúcar en sangre, lo que lo convierte en una opción recomendable para quienes desean un bajo índice glucémico.
Fuente: infobae.com

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