Especialistas explican que la siesta energética consiste en dormir un período breve, lo suficientemente corto para que cuerpo y mente logren un respiro, pero sin llegar a las fases profundas del sueño.
Expertos en trastornos del sueño señalan que el propósito de este tipo de descanso es lograr resultados inmediatos en el estado de alerta y la concentración, evitando así los efectos adversos de un sueño prolongado durante el día.
Diversos estudios evidencian que las siestas cortas mejoran el estado de ánimo, disminuyen la fatiga y potencian la capacidad de reacción.
Dichos estudios asocian las siestas largas con mayor incidencia de presión arterial elevada y niveles elevados de azúcar en sangre. Por el contrario, quienes optan por siestas de corta duración no presentan estos riesgos. Por eso se recomienda programar una alarma antes de comenzar el descanso. No obstante, la hora ideal puede variar en función de los hábitos y necesidades individuales.
Fuente: infobae.com

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