La ciencia revela por qué algunos recuerdos se olvidan en días y otros duran toda la vida

Para responderla, un equipo multidisciplinario dirigido por científicos de la Universidad Rockefeller en Nueva York desarrolló un modelo de comportamiento basado en realidad virtual aplicado en ratones. Su objetivo era comprender cómo funciona la memoria a corto plazo y qué factores permiten que ciertos recuerdos se transformen en memorias estables.


Los investigadores descubrieron que este proceso no depende únicamente del hipocampo, como se creyó durante décadas, sino de un conjunto de “interruptores” distribuidos en distintas regiones cerebrales que actúan de manera coordinada para decidir qué información vale la pena guardar y cuál puede descartarse.


Una vez formada la memoria básica en el hipocampo, Camta1 contribuye a asegurar su persistencia temprana; posteriormente, Tcf4 fortalece la estructura celular que permite conservarla; finalmente, Ash1l activa programas de remodelación de la cromatina que refuerzan la estabilidad del recuerdo a largo plazo.


Ash1l forma parte de una familia de enzimas conocidas como histonas metiltransferasas, que también participan en otros tipos de memoria biológica, como la inmunológica y la relacionada con el desarrollo. En el sistema inmune, por ejemplo, estas moléculas permiten recordar infecciones previas; durante el desarrollo embrionario, ayudan a que las células mantengan su identidad una vez que se convierten en neuronas o músculos. Según Rajasethupathy, el cerebro podría estar reutilizando estos mecanismos universales de memoria celular para sostener la memoria cognitiva.


Fuente: es.wired.com


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