Duarte Frutos sostuvo que uno de los principales errores recurrentes de la dirigencia política es “negar la realidad”, una actitud que, según afirmó, conduce a diagnósticos equivocados y a decisiones alejadas de las verdaderas necesidades del país. “Los políticos a veces tenemos dos pecados capitales: negar la realidad y la irresponsabilidad. Cuando negamos, hacemos novela, fábula, nos volvemos comediantes”, expresó.
El exmandatario recordó que al asumir su gobierno, la pobreza rondaba el 50% y el país atravesaba una profunda crisis económica marcada por la recesión, la caída del sistema financiero y la informalidad. En ese contexto, destacó que las políticas fiscales implementadas desde entonces sentaron las bases de un proceso de crecimiento sostenido. “El impuesto 10-10-10 hizo muy atractivo al Paraguay. La reducción de la pobreza fue real: unas 600 mil familias pasaron a integrar la clase media entre 2003 y 2019”, afirmó, aunque advirtió que el principal desafío es evitar que ese sector vuelva a caer en situación de vulnerabilidad.
Duarte Frutos subrayó que el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza desarrollo. “El crecimiento no mide calidad de vida. Si no mejora la educación, la salud o las condiciones sociales, no sirve”, sostuvo. En ese sentido, valoró el aumento de la inversión extranjera, y remarcó que Paraguay ha ganado visibilidad y confianza en el escenario internacional.
En el plano político, consideró que el actual Gobierno ha transitado una etapa de relativa estabilidad, con escasa conflictividad interna. “El presidente Peña gobernó sin grandes sobresaltos, con respaldo político y sin una oposición estructurada”, señaló. No obstante, advirtió que el escenario comenzará a cambiar con la llegada del ciclo electoral, cuando se definan candidaturas municipales y nacionales. “A partir de ahora comienza una etapa eminentemente política, donde la gestión deberá convivir con la disputa electoral”, sostuvo.
El exmandatario también se refirió a programas sociales como Hambre Cero, al que calificó como una de las políticas con mayor legitimidad social, aunque remarcó la necesidad de garantizar su sostenibilidad financiera a largo plazo. Asimismo, alertó sobre la situación de la agricultura familiar, señalando que requiere políticas activas de crédito, asistencia técnica y provisión de insumos para evitar su deterioro.
En el plano partidario, Duarte Frutos afirmó que Honor Colorado es actualmente el movimiento con mayor estructura y capacidad de movilización dentro del Partido Colorado. “Tiene liderazgo, control territorial y cohesión interna”, señaló, aunque aclaró que ello no implica que sea invencible. A su criterio, el oficialismo enfrenta el desafío de mantener la unidad y ofrecer respuestas concretas a las demandas sociales.
Finalmente, llamó a elevar el nivel del debate público y a evitar la descalificación permanente. “Cuando la política se degrada y se convierte en un intercambio de agravios, la ciudadanía se distancia. Ese vacío puede ser ocupado por discursos que capitalicen el malestar social”, advirtió, al tiempo que instó a fortalecer la institucionalidad y el diálogo como pilares para el próximo ciclo político.
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