Durante el acto oficial, el presidente de la República, Santiago Peña, remarcó que la capital paraguaya volvió a ocupar un lugar central en los procesos de integración regional, al recordar que Asunción fue sede de la firma del Tratado de Asunción en 1991, que dio origen al Mercosur. En ese sentido, afirmó que “Asunción nació como un nexo de integración” y que, con la firma del acuerdo con la Unión Europea, continúa cumpliendo ese rol en la historia regional.
El mandatario sostuvo que el acuerdo une a “dos de las regiones y mercados más importantes del mundo” y subrayó que, en conjunto, el Mercosur y la Unión Europea representan alrededor de 800 millones de personas y concentran un producto interno bruto superior a los USD 25 billones. Según expresó, se trata del mayor compromiso comercial negociado por el Mercosur y uno de los más relevantes celebrados por la Unión Europea.
Peña enmarcó el proceso de negociación en un contexto internacional marcado por tensiones y señaló que el acuerdo envía “una señal clara en favor del comercio internacional como factor de crecimiento y cooperación”. En su carácter de presidente pro tempore del Mercosur, afirmó que Paraguay asume el resultado como “un logro de la diplomacia regional” y como una reafirmación de la vocación integradora del bloque.
Al referirse al extenso proceso de negociación, el presidente recordó que las conversaciones se extendieron por más de 25 años, atravesando períodos de estancamiento y dificultades. No obstante, sostuvo que fue posible avanzar mediante el diálogo y la flexibilidad, lo que permitió “trascender las diferencias coyunturales” y alcanzar un equilibrio que contemple las sensibilidades de todas las partes.
En ese marco, Peña señaló que el entendimiento alcanzado abre un “enorme potencial” para convertirse en un motor de crecimiento económico para ambos bloques, con beneficios directos para los ciudadanos europeos y sudamericanos una vez que el acuerdo sea implementado.
El jefe de Estado también reconoció el rol de distintos líderes en el proceso, al mencionar al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva como uno de los impulsores del acuerdo, así como el liderazgo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a quien atribuyó un papel clave para la concreción del entendimiento.
No obstante, Peña advirtió contra una visión autocomplaciente y reconoció que el proceso pudo haberse completado antes y con mayores beneficios. “Hemos perdido mucho tiempo para llegar aquí”, afirmó, al tiempo de instar a los países a profundizar la integración y a mirar el futuro con mayor audacia.
Finalmente, el presidente sostuvo que, en un escenario global complejo e inestable, Europa y Sudamérica deben trabajar de manera conjunta para ofrecer un camino alternativo basado en el diálogo, la cooperación y la fraternidad. Según expresó, el acuerdo firmado representa una oportunidad para dejar atrás desconfianzas y unilateralismos y avanzar hacia un futuro común con mayor integración entre ambos bloques.
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