Ante un atragantamiento, si la persona puede hablar o respirar, se debe animarla a toser para intentar expulsar el objeto. Si no logra respirar ni emitir sonidos, se debe iniciar de inmediato la maniobra de Heimlich.
Para realizarla correctamente, la mano debe colocarse en el centro del pecho, sobre el esternón, aplicando la técnica adecuada.
El especialista remarcó la importancia de actuar rápido y con conocimiento, ya que una intervención oportuna puede salvar una vida.
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