El resultado es contundente: Volvo consolida su liderazgo en electromovilidad y rompe la hegemonía alemana en el podio anual del segmento premium, cerrando el año con 217 unidades, 15% de participación de mercado y un sólido 3° lugar en ventas.
Este desempeño confirma su expansión: gana relevancia en las decisiones de compra y atrae a nuevos clientes que buscan seguridad, confort y un menor impacto ambiental.

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