Se trata de un robot humanoide desarrollado por la empresa TARS Robotics. En el vídeo de su presentación, además de enhebrando una aguja, se le puede ver bordando a mano con un gran nivel de precisión, realizando movimientos delicados y constantes sin errores visibles.
Pese a que son acciones aparentemente sencillas para una persona, que un dispositivo sea capaz de realizarlas supone un importante avance en el mundo de la robótica. Y es que requiere la coordinación simultánea de ambas manos, una visión artificial avanzada y un control motor muy preciso. Además, el robot debe ser capaz de corregir pequeños desajustes en tiempo real, algo especialmente complejo en entornos no totalmente controlados.
Desde el punto de vista de la ingeniería, enhebrar una aguja requiere percepción visual detallada, cálculo espacial y ejecución física precisa. Estas capacidades se han considerado siempre exclusivas del ser humano debido a su complejidad. Sin embargo, el robot de TARS Robotics también las tiene. Puede trabajar con tolerancias mínimas y responder a microvariaciones constantes del entorno.
La máquina utiliza la inteligencia artificial, unos sensores avanzados y datos obtenidos en interacciones reales. De este modo, puede aprender directamente del entorno y no depender exclusivamente de las simulaciones digitales, lo que mejora su adaptación a situaciones imprevistas.
La empresa TARS Robotics fue fundada en febrero de 2025 y está formada por antiguos ingenieros y directivos de grandes firmas tecnológicas. Entre sus objetivos está el de crear máquinas capaces de realizar tareas manuales muy precisas que se puedan emplear en distintos sectores.
Deja una respuesta