El magistrado solicitó al Cuerpo Médico Forense que determine de manera precisa y detallada las secuelas físicas y mentales de los 48 pacientes que sobrevivieron al tratamiento con el potente anestésico adulterado, y cuánto se incrementó el riesgo de muerte de los 111 fallecidos, acreditados por el Juzgado a través de las historias clínicas y análisis bacteriológicos realizados, que deberán ser refrendados por los peritos oficiales.
El caso es señalado como el mayor desastre sanitario del país y se lo coloca al nivel de los hechos más dolorosos de la historia reciente, entre ellos, el siniestro ferroviario de Once, con 53 fallecidos y una persona por nacer, y lo ocurrido en el boliche Cromañón, donde perdieron la vida 194 jóvenes.
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