La nueva especie fue bautizada Foskeia pelndonum, en referencia a los antiguos Pelendones que habitaron la zona. Sus restos, unos 350 huesos pertenecientes a seis individuos, desde crías hasta adultos, fueron hallados en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo, y sugieren que estos diminutos dinosaurios vivían en pequeños grupos.
Pese a su tamaño, el hallazgo es clave para la paleontología, ya que Foskeia podría ser el antepasado más antiguo conocido de los rhabdodóntidos, un grupo de dinosaurios herbívoros cuyo origen era hasta ahora un misterio. El descubrimiento ayuda a llenar un vacío evolutivo de 70 millones de años.
El estudio revela además rasgos sorprendentes, como una mandíbula muy potente, dientes adaptados para masticar vegetales duros y cambios en su forma de desplazarse, pasando de bípedo a cuadrúpedo con la edad. Pequeño en tamaño, pero enorme en importancia científica.

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