Cada una de las ausencias se debían a situaciones distintas, y la del 29 de noviembre de 2024 era muy difícil de obviar. Es por ello que el conflicto llegó a los tribunales, planteando que si la atención urgente de un animal podía considerarse una causa justificada para faltar al puesto de trabajo.
El Juzgado Social 25 de Barcelona declaró que la ausencia de la trabajadora estaba justificada, declarando el despido como improcedente. Una sentencia que destaca la necesidad de analizar cada ausencia de forma individual, y sobre la del día 29 de noviembre de 2024 argumenta que “razones humanitarias, éticas y morales justifican que se haya priorizado la salud de un animal doméstico que prácticamente agonizaba respecto de la obligación de acudir al lugar de trabajo”.
Un caso en el que se recuerda el hecho de que el bienestar animal merece ser valorado, con una sentencia que protege a la trabajadora y muestra la enorme responsabilidad que se tiene hacia aquellas mascotas que viven con nosotros.

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