De acuerdo con el informe oficial, tras trabajos de inteligencia y recorridos previos en la zona, se logró detectar un complejo mecanizado de producción de marihuana compuesto por 15 parcelas interconectadas, que abarcaban una superficie cercana a las 60 hectáreas.
El procedimiento se realizó en coordinación con el fiscal Celso Morales, y permitió la erradicación de aproximadamente 57 hectáreas de cultivos de cannabis en etapa de crecimiento, además del desmantelamiento de seis campamentos clandestinos utilizados como refugios, bases logísticas y centros de acopio.
Según datos proporcionados por la institución, la superficie eliminada representa la salida de circulación de al menos 171 toneladas de marihuana, que tenían como principal destino el mercado de Brasil. De acuerdo con estimaciones técnicas, esta producción habría generado cerca de 25,6 millones de dólares una vez comercializada.
Las autoridades señalaron que el operativo constituye un impacto significativo sobre las estructuras criminales que operan en la zona fronteriza, al debilitar su capacidad de producción y afectar directamente sus recursos financieros.
Desde la SENAD indicaron que este tipo de intervenciones forma parte de una estrategia sostenida para combatir el narcotráfico en áreas consideradas de alta vulnerabilidad, y que los controles y patrullajes continuarán en la región como parte del plan de seguridad y prevención.
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