“El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada, pero están hablando con nosotros ahora. Quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma de control amistosa de Cuba. Después de muchos, muchos años, hemos tenido muchos años de lidiar con Cuba, vengo escuchando hablar de Cuba desde que era pequeño.
Están en grandes problemas”, declaró Trump a los periodistas antes de abandonar la Casa Blanca.
Estas afirmaciones surgen en un contexto de tensión bilateral, agravada por un incidente mortal ocurrido esta semana involucrando una embarcación. Las autoridades cubanas calificaron a los ocupantes como “terroristas” y alegaron que el grupo había planeado y entrenado en territorio estadounidense para ejecutar un ataque contra la isla. El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossio, resaltó que, pese a la retórica confrontativa habitual de La Habana, las autoridades estadounidenses han mostrado disposición para esclarecer los hechos.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio —conocido por su postura crítica hacia el régimen cubano durante su etapa en el Senado— afirmó que Estados Unidos investigará el incidente antes de adoptar cualquier medida.
Ayer trascendió que el equipo de Rubio se reunió con el nieto del exdictador cubano Raúl Castro durante la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) celebrada esta semana.
Aunque no está claro si Rubio participó directamente, las discusiones se centraron en el potencial de aliviar lentamente las sanciones estadounidenses a cambio de que los líderes cubanos implementen cambios en la isla, en un esquema de «periodo de mes a mes», según fuentes consultadas por el Miami Herald.
Adicionalmente, a principios de esta semana, la administración Trump anunció planes para permitir el envío de combustible de compañías energéticas estadounidenses a empresas privadas cubanas. Esta medida busca incrementar la dependencia de Cuba de Estados Unidos, al tiempo que impulsa el sector privado en la isla y debilita al régimen comunista.
El episodio se enmarca en una fragilidad extrema en las relaciones bilaterales. La administración Trump ha reforzado el bloqueo económico y restringido el suministro de combustible a Cuba. Tras la ruptura con el presidente venezolano Nicolás Maduro, Trump ha insinuado públicamente la posibilidad de una intervención directa, refiriéndose incluso a una “toma amistosa” de la isla.
La historia de incursiones armadas y actos violentos organizados desde Florida es larga. El asalto de Bahía de Cochinos en 1961 y la voladura de un avión cubano en 1976 —atribuida a Luis Posada Carriles— alimentan la percepción de La Habana sobre una amenaza persistente. Posada Carriles, fallecido en 2018, es considerado un luchador por la libertad por parte de exiliados cubanos en Miami, mientras que tanto el gobierno cubano como el FBI lo catalogaron como terrorista.
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