Los ataques, parte de la represalia por el asesinato del ayatolá Ali Khamenei el sábado pasado en una operación conjunta de Estados Unidos e Israel, provocaron un fuerte repunte en los precios del crudo y generaron temores de disrupciones mayores en el suministro global.
Según reportes de Aramco y el Ministerio de Defensa saudita, dos drones iraníes fueron interceptados sobre Ras Tanura, cerca de Dammam, en la costa este de Arabia Saudita. Aunque las defensas aéreas derribaron los proyectiles, escombros provocaron un incendio limitado en la instalación, que procesa más de 550.000 barriles diarios.
La refinería fue cerrada temporalmente como medida precautoria para evaluar daños y garantizar la seguridad, aunque las autoridades sauditas aseguraron que no hay impacto inmediato en el suministro local de combustibles. Videos circulando en redes sociales mostraban columnas de humo negro elevándose desde el complejo.
En paralelo, un bote explosivo —atribuido a fuerzas iraníes— impactó un petrolero con bandera de las Islas Marshall en el golfo de Omán, causando la muerte de al menos un marinero y forzando interrupciones en el tráfico marítimo cerca del estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial. Autoridades omaníes confirmaron el incidente, mientras que Irán no ha reivindicado directamente el ataque, aunque sus Guardias Revolucionarios han amenazado con bloquear rutas clave en represalia.
Los mercados reaccionaron de inmediato: el Brent subió hasta un 9-13% en las primeras horas de trading, alcanzando niveles cercanos a los 79-80 dólares por barril, mientras que el WTI se disparó por encima de los 72 dólares. Grandes petroleras como Shell, BP y TotalEnergies ganaron más del 5% en bolsas europeas, pero índices generales como el STOXX 600 cayeron un 1,8%, con sectores sensibles como viajes y banca entre los más afectados. En Asia, el Nikkei y el Hang Seng cerraron con bajas del 1,5-1,6%. El oro también avanzó como refugio seguro.
Estos ataques se enmarcan en el tercer día de hostilidades intensas tras la muerte de Khamenei y decenas de altos funcionarios iraníes en strikes estadounidenses e israelíes. Irán ha respondido con misiles y drones contra Israel y aliados árabes de Washington, incluyendo impactos en Kuwait —donde escombros hirieron a dos trabajadores en la refinería de Ahmadi— y otros países del Golfo. Al menos cinco personas han muerto en ataques iraníes en la región, según fuentes locales.
El embajador iraní ante la Agencia Internacional de Energía Atómica reiteró que instalaciones nucleares como Natanz fueron alcanzadas el domingo, aunque ni Washington ni Jerusalén lo han confirmado oficialmente.
Con el estrecho de Ormuz bajo amenaza y múltiples instalaciones energéticas cerradas por precaución (incluyendo campos en Irak y Qatar), analistas advierten que una disrupción prolongada podría empujar los precios del petróleo aún más alto, afectando la economía global.
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