Un recorrido exhaustivo realizado por un equipo periodístico de Ñanduti, motivado por la avalancha de reclamos vecinales en redes sociales y líneas de atención, evidenció el avanzado estado de deterioro de la infraestructura vial en las principales arterias de Asunción. El diagnóstico es lapidario: las soluciones siguen siendo temporales o inexistentes, mientras las promesas de arreglo se acumulan sin cumplirse.
Entre los sectores más críticos identificados destacan:
- Barrio San Pablo: Calles enteras con baches de gran profundidad que obligan a los conductores a zigzaguear, aumentando el riesgo de accidentes y daños mecánicos. Vecinos reportan que las intervenciones con asfalto en frío se deshacen con las primeras lluvias.
- Cuenca Santo Domingo: Persistencia de obras hidráulicas y de pavimentación inconclusas desde hace años, que han convertido zonas residenciales en verdaderos embalsaderos durante las precipitaciones. La falta de desagües pluviales adecuados agrava inundaciones recurrentes.
- Zona del Mercado de Abasto: Arterias de acceso al principal centro de abasto de la capital presentan hundimientos, pozos y parches improvisados. Camiones de carga y comerciantes sufren diariamente las consecuencias, con demoras en la distribución y riesgo constante de volcamientos-

El equipo de Ñanduti constató que muchas de estas intervenciones corresponden a proyectos adjudicados por la Municipalidad de Asunción que, por diversas razones —falta de fondos, problemas contractuales o planificación deficiente—, quedaron paralizados o nunca se concluyeron. En varios puntos se observan maquinaria abandonada, señalizaciones caídas y materiales expuestos a la intemperie.
Ciudadanos consultados en el lugar coincidieron en que el problema no es nuevo, pero se ha agravado notablemente en los últimos años. “Ya no es solo un inconveniente, es un peligro diario. Los niños van a la escuela saltando pozos, los colectivos se desvían y los autos terminan en el taller cada dos por tres”, expresó una vecina del barrio San Pablo.
El deterioro vial no solo afecta la comodidad: incrementa los costos de transporte, eleva el riesgo de siniestros viales y desalienta la inversión en zonas comerciales y residenciales. Expertos consultados por Ñanduti coinciden en que se requiere un plan integral de mantenimiento preventivo y ejecución acelerada de obras pendientes, con mayor control y transparencia en el uso de recursos municipales.
Mientras tanto, los reclamos siguen llegando a través de redes sociales con el hashtag #Ñanduti y otras plataformas ciudadanas.
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