Los hechos probados señalan que Hugo González Ramos, supuesto testaferro de Miguel Ángel Insfrán, alias “Tío Rico”, no tenía capacidad económica para adquirir el inmueble Aqua Village, ubicado en Altos, por la suma de 1 millón de dólares en efectivo. El Tribunal concluyó que Galeano sabía que el dinero provenía de actividades ilícitas.
La operación de compra/venta se realizó mediante contrato privado y no por escritura pública, con el objetivo de evitar el control de la transacción y la trazabilidad del dinero.
También quedó demostrado que Galeano se benefició económicamente de las actividades del grupo criminal e invirtió G. 10.379 millones en el club Deportivo Capiatá, monto que presentó en sus declaraciones juradas al asumir como senador, bajo el concepto de cuentas a cobrar.
En cuanto al uso de la aeronave, se probó que Sebastián Marset y Miguel Ángel Insfrán utilizaron la aeronave del legislador para desplazarse dentro del territorio nacional, luego de que la flota del grupo criminal fuera incautada en un procedimiento fiscal, configurándose así un apoyo logístico por parte del senador.
El Tribunal determinó además que el delito precedente al lavado de activos fue el tráfico de drogas.
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